sábado, 6 de septiembre de 2008

Kara Walker, presenta su muestra Black Road en el CAC de Málaga

envío de Ninot Kayor

Dos noticias en este NotilyC: el domingo pasado, 31 de agosto, finalizó la muestra de Kara Walker en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga), en España
La segunda noticia fue portada en varios diarios, La Nación de Buenos Aires y El País de Madrid, entre otros. Inicio el boletín con los titulares y la imagen con que ambos matutinos informaron sobre la muerte de 14 inmigrantes africanos cuando intentaban llegar a la costa canaria.

La Nación (Buenos Aires); miércoles, 03 de septiembre de 2008
Un drama que sacude a Europa
España, otra vez sacudida por una tragedia con inmigrantes.

El País (Madrid); miércoles, 03 de septiembre de 2008
Al menos 14 inmigrantes mueren al intentar llegar en cayuco a Gran Canaria

Las costas de Andalucía, junto con las del archipiélago canario, son hoy la puerta de entrada de miles de inmigrantes clandestinos provenientes de África que día a día llegan a bordo de embarcaciones precarias, muchos de ellos muertos a causa de las penosas condiciones en que realizan la temeraria travesía.

Kara Walker es una pintora estadounidense, californiana, tiene 39 años y la piel negra. A causa de este color de su epidermis la catalogan de afroamericana. Black Road es el título de la muestra que presentó durante dos meses en el museo malagueño mencionado. Me parece muy apropiado que su primera gran muestra en España la realice en Andalucía.

Kara Walker
Michele Asselin / Corbis Outline

La muestra de Walker en Málaga presenta trabajos realizados con técnicas muy particulares, basadas en algunas que se empleaban en el siglo XIX. Kara Walker quiso recurrir a técnicas del siglo XIX para pintar escenas del pasado. La exposición titulada Black Road se refiere al pasado de los esclavos negros en EE.UU.

Es muy poco lo que conocemos de esta pintora en nuestro país, aunque en el suyo cuenta con un notable reconocimiento. En el 2007 ganó el premio a la mejor muestra del año, según la Asociación Internacional de Críticos de Arte, con una presentación basada en siluetas y sombras de los antiguos cinematógrafos.
El MOMA posee en su colección permanente 21 pequeñas acuarelas («Negress Notes») de Kara Walker, de quien el siempre provocativo crítico Jerry Saltz dice, en las páginas de «The Village Voice», que es la «artista con una sensibilidad más cercana a Goya que este país ha producido».


Como ya señalé, empiezo este boletín con los titulares e imagen que informan sobre la muerte de 14 inmigrantes. A continuación ofrezco un reportaje sobre Kara Walker publicado por ABC, el matutino madrileño.
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ABC (Madrid); 18 de enero de 2008
Las artes y las letras

Kara Walker, la cara b del sueño americano
Arte Por Juan Antonio Álvarez Reyes.

ver texto completo

Ha sido y es, puesto que continúa su itinerancia hasta casi el próximo verano, una de las exposiciones del año recién concluido. De hecho, para la Asociación Internacional de Críticos de Arte, ha sido la mejor exposición monográfica realizada durante 2007. (…)

Espacio en litigio. El dominio norteamericano es en la actualidad un espacio público en litigio, como señaló Edward Said. Así, por este motivo, conviene detenerse en él, analizarlo, debatirlo, representarlo. Justo ahora que el modelo-ciclo neoconservador está próximo a su fin. (…)
Pues bien, con la exposición dedicada a Kara Walker, la actualidad expositiva hace que nos detengamos y debamos escuchar y mirar la «cara B» de esos mitos fundadores de la nación y también del American Way of Life, en un sentido al menos tan ambiguo y pesimista hacia el género humano como el que Lars von Trier trató en Manderlay, la segunda parte de su trilogía sobre el país que encarna el Imperio y cuya cultura ha devenido en dominante.

En retroceso. Sin duda, este análisis desde el campo del arte contemporáneo significa un estudio de su visualidad imperante y expandida que muestra ya signos de debilitamiento, pese a la exhibición de musculatura que realiza con cierta frecuencia aquí y allá. No es casualidad, entonces, que de algún modo coincidan los enfoques de Lars von Trier y Kara Walker. Un enfoque con toda la crudeza necesaria para desarmar el ingenuismo de una sociedad que sólo permite al individuo su capacidad de emancipación y el gesto individual como única redención social. Quizás converja aquí, por tanto, en esta cruda visión, un común descreimiento y desprecio hacia la cultura dominante del presente que es fruto de una conjunción de mitos fundadores idealizados, de ahí la detención absoluta que hace de ello Walker en prácticamente toda su trayectoria por medio de la subversión de algunos de los relatos -en tanto que parte con mucha frecuencia de recursos literarios- construidos desde el poder racial.

Unión de contrarios, como el título de la exposición demuestra, la propia identidad cultural es fruto de lo propio y de lo ajeno, en cuya construcción, lo opuesto va unido: «mi complemento es mi enemigo; mi opresor es mi amor», reza ese acertado título de una exposición que tiene curiosamente los dos mismos comisarios -dos europeos- de la pasada edición de la Bienal del Whitney, en la que, precisamente, se analizaba el declive de la cultura política americana.

Walker utiliza un humor punzante para construir narraciones en las que se apropia de un lenguaje visual lleno de estereotipos racistas y sexistas, mediante unas formas artísticas tomadas de la cultura popular del momento fundador de esa cultura política del país, basada en dibujos publicados, en siluetas y en ciertas formas del teatro pobre, que, con el tiempo y en la construcción de la narración, han devenido en construcciones visuales en movimiento.

De negros para blancos. Arte de negros para blancos: he aquí una de las críticas que al parecer se dirigen desde ciertos segmentos hacia el trabajo de Walker aquí recogido, en una trayectoria que hasta el momento muestra una extremada y coherente rigurosidad formal y temática. Nada de extraño tiene, en cualquier caso, esa crítica, excepto que sea entendida como tal, como crítica negativa, puesto que precisamente lo que hace Walker es emplear perversamente las herramientas culturales construidas por los blancos acerca de los negros, para -mediante una rigurosidad conceptual y formal fecundada por el humor ácido- devolver deconstruidas esas fuentes narrativas visuales y literarias precisamente al género racial que las levantó. Es, entonces, precisamente por ser un arte de negros para blancos, en el que los primeros retoman sin complejos los estereotipos sexistas y racistas puestos en pie por los segundos, donde estos trabajos cumplen su efectividad, que debe también ser completada interpretativamente en el camino de ida y vuelta que va de la construcción de las identidades propias, también en la racial, y en la que la visión de los otros acaba formando parte de lo propio (también la del opresor sobre el dominado).
ver catálogo

«Imágenes negativas». Es así, en este debate sobre el sentido y la utilización de las imágenes y del imaginario cultural construido desde el poder, donde debe ser situado el intenso debate que en su momento generaron las narraciones visuales de Kara Walker entre ciertos segmentos afroamericanos, puesto que para ellos la artista producía «imágenes negativas» sobre esta comunidad. Pero es aquí donde está su efectividad perversa, tanto política como visual. Yasmil Raymond, la tercera comisaria de la exposición, emplea a dos autores del pasado para situar en este debate la producción de reutilización de imágenes que realiza la artista: Honoré Daumier y George Grosz. Con todo esto, la lograda exposición en el Whitney demuestra que el dedicarse a un momento concreto -el periodo previo a la Guerra Civil norteamericana- y a un motivo específico -el racismo y el sexismo- no es tanto fruto de obsesiones personales como una actitud de investigación artística rigurosa a partir de fuentes literarias y visuales (documentadas en el catálogo, tanto en sus textos como en sus imágenes).

En todo el proceso de cuestionamiento del Imperio y en el surgimiento de nuevos centros de poder, el espacio en litigio que es Estados Unidos se vuelve hacia sí mismo, hacia su imaginario fundador, y aquí, concretamente, hacia uno de sus lados más oscuros, que señala cómo sus mitos de independencia y libertad individual estuvieron cimentados sobre bases tenebrosas. Kara Walker devuelve con humor punzante al presente esas bases tenebrosas, su construcción cultural, ya que sobre ellas se ha levantado todo el imaginario cultural visual dominante del presente. Ardua tarea, necesario trabajo, compleja recepción y ambigüedad pesimista la de una artista que no ceja en su proceso investigativo

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EcoDiario.es (Madrid); viernes, 27 de junio de 2008
El CAC de Málaga acoge las siluetas de Kara Walker en 'The Black Road', una obra basada en la esclavitud y la violencia
14:08 - 27/06/2008

El Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga acoge desde hoy la instalación 'The Black Road' de la americana Kara Walker, una obra basada en iconografías poéticas e irónicas con las que la artista reflexiona sobre sus temas recurrentes, como la historia de América, la esclavitud, el sexo, el amor, la violencia o la subyugación.

MÁLAGA, 27 (EUROPA PRESS)
Se trata de la primera muestra individual de la artista en España y cuenta con el patrocinio de la empresa malagueña HCP Arquitectos Asociados. Además, la exposición se enmarca en la intención del Ayuntamiento malagueño de mantener un programa cultural de influencia internacional con el objetivo de conseguir la Capitalidad Cultural Europea en 2016.
En este sentido, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, expresó durante la presentación de la exposición que se trata de una muestra que va a dar "prestigio e imagen" a Málaga, ya que, entre otras cosas, la artista ha expuesto en espacios que calificó de "nivel extraordinario", además de haber sido galardonada con el Premio Whitney --que cada año reconoce la obra del artista americano más importante--.

Además, opinó que las figuras, inspiradas en los inicios del cinematógrafo y las linternas mágicas, transmiten un "mensaje comprometido" ya que, entre otras cosas, el racismo, el apartheid, la explotación, las cuestiones de género, las injusticias sociales y la esclavitud conforman los temas centrales de su obra.

SUMERGIRSE EN LA OBRA.
Por su parte, el director del CAC Málaga, Fernando Francés, comunicó que con esta obra Walker "consigue que el espectador se sienta constantemente inmerso en la obra" y aseguró que "ahora no hay museo en Europa que no quiera tener una exposición de la artista".
También explicó que los motivos que la hacen diferente de otros artistas que plasman temas como la violencia o el racismo es porque "siempre ha sido retratado desde la autocrítica, pero en su caso se hace desde la mirada de la herencia" de quien lo ha sufrido.
"Es una exposición con mucha reivindicación, sufrimiento y padecimiento de los negros en Estados Unidos", afirmó a la vez que añadió que "a simple vista las creaciones de Walker pueden parecer inocentes, pero nada más lejos de la realidad, ya que sus recortes narran historias brutales cargadas de ironía".
En esta línea, adelantó que se tratan de imágenes "cargadas de simbolismo" ya que se exponen "desde el corazón robado por un pájaro, que demuestra la pérdida de la ilusión, hasta un cuchillo convertido en arma letal, una mujer embarazada colgando de un árbol, pasando por violaciones, mutilaciones o asesinatos".

2 comentarios:

M. dijo...

conocí la obra de Kara Walker a través del programa art: 21.

otro trabajo interesante es el del artista americano Kerry James Marshall.

http://www.pbs.org/art21/

Saludos!

ARSOmnibus dijo...

gracias por la informaciòn. Entrare a ver la obra de Marshall.
saludos